Cansada de ser feliz

Bienvenidos a mi flujo de conciencia

Django: python-social-auth configuration and pipeline to get users information

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python-social-auth configuration and pipeline to get users email, full name and save avatar for Facebook, Twitter, LinkedIn and Google in Django.

Useful Chorme extentions

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JSONView

Validate and view JSON documents. https://chrome.google.com/webstore/detail/chklaanhfefbnpoihckbnefhakgolnmc

Postman - REST Client

https://chrome.google.com/webstore/detail/fdmmgilgnpjigdojojpjoooidkmcomcm

Evernote Web Clipper

Use the Evernote extension to save things you see on the web into your Evernote account. https://chrome.google.com/webstore/detail/pioclpoplcdbaefihamjohnefbikjilc

GistBox Clipper

Save code snippets from anywhere on the web. Companion extension to GistBoxApp.com. https://chrome.google.com/webstore/detail/cejmhmbmafamjegaebkjhnckhepgmido

XV — XML Viewer

Powerful XML viewer for Google Chrome https://chrome.google.com/webstore/detail/eeocglpgjdpaefaedpblffpeebgmgddk

LiveReload

https://chrome.google.com/webstore/detail/jnihajbhpnppcggbcgedagnkighmdlei

MEL Script (Autodesk Maya): Go through hierarchy

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Add a prefix myPrefix_ to all child elements of the joint joint1:

How to add a custom button to admin change list view id Django

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How to raise a form invalid event inside form_valid method of a FormView

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How to raise form invalid inside form_valid method of a FormView (CreateView/UpdateView) and add an error message to non_field_errors

How to pass a variable from form to view in Django

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Sometimes there is a need to pass a variable (parameter) from a FormView (for example, CreateView, UpdateView) to a form (for example, ModelForm).

Let’s suppose that we want to use a value of other_variable from a view MyCreateView in MyForm:

Cómo cocinar borsh (o esa sopita rusa roja)

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Primero, toca sobreponerse, ir al supermercado y tratar de aguantar esa muchedumbre. Y, por supuesto, comprar los siguientes ingredientes:

  • 4 tubérculos de papa
  • 200 g. de repollo
  • perejil y/o hinojo
  • aceite vegetal (más o menos 3 cucharas)
  • sal
  • 2 remolachas
  • 1 zanahoria grande
  • 3 tomates o pasta de tomate

Calle 13 con 6

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Cra 6 #13-23

El administrador del banco está en su oficina tirando nerviosamente de su barba. Parece que como siempre tuvo mucha lengua y perdió la cliente de hoy. Él mira por la ventana y está dando vueltas en la memoria tratando de recordar los sucesos de hoy.

Por la mañana a la sucursal del banco llamó un señor, que se presentó como representante de la esposa del embajador austriaco, diciendo que la señora iba a visitar a su sucursal para considerar las posibilidades de abrir por allá la caja de depósito seguro. El administrador se puso emocionado: no cada día le visitan familiares de altos funcionarios y además de unos extranjeros, y decidió a toda la costa causar buena impresión.

Al mediodía al banco entró una dama vestida de traje, tacones altos y el pelo recogido en un moño. Era bastante joven, pero su forma de portarse con los demás revelaba su posición. Ella miraba con frialdad y sólo un lunar en la mejilla derecha a daba a su rostro algo vivaz y juguetón. El administrador personalmente recibió a la cliente y le dio la excursión por el edificio jactándose del sistema de seguridad, haciendo bromas tontas y contando tal como en un anuncio publicitario que era el primer edificio de esa red bancaria y que estaba construido en 1892 y para esa época sus clientes eran las personas más poderosas del país y etc.

“No tuve que ser tan latoso, a esos europeos les molesta eso”, - dijo en la voz alta mirando por la ventana a un colegio al frente del banco. - “Pero ya qué.”

Cra 6 #13-24

El colegio con un nombre pretencioso “Cambridge school” está ubicado en el centro histórico de la ciudad y a primera vista se parece a una cárcel: un muro alto de ladrillo, los cables de la tensión y un vigilante en la entrada. Cada lunes los estudiantes del sexto grado tienen la clase de ruso. A los niños les gusta mucho ese curso - la profesora es muy joven a comparación con los otros maestros-”dinosaurios” del colegio y cada clase cuenta algún hecho curioso sobre Rusia. Y, que es lo más importante, durante las evaluaciones, sin importar las consecuencias vuelve la espalda y mira por la ventana, a pesar de que no haya nada interesante por allá: sólo un banco, una fila de carros en un trancón permanente y una publicidad en el edificio al lado del banco, que ya durante un mes está prometiendo que pronto en ese lugar se abrirá un local de las “Empanadas Bacanas”.

Cra 6 #13-21

Desde que los dueños de la casa en la 13 con 6ta se fueron vivir a la costa y lo arrendaron para un local de empanadas, los vecinos sufren del ruido por las noches. No parece que la reconstrucción avanza mucho, y todavía nadie ha visto al arrendatario, pero todos se ponen de acuerdo que sería bueno tener por allá un sitio de comida rápida y barata.

Cra 6. Entre #13-21 y #13-23

El túnel es frío y oscuro. Por dentro está una muchacha con una máscara y gafas. La máquina perforadora avanza lentamente: un disco de acero se mete a presión al terreno, saca la tierra y la manda por medio de una banda transportadora hacía afuera. A pesar de la máscara, a la muchacha le da mareo de olor de las vigas y un poco podridas de la humedad y el cemento que sirven para reforzar la parte construida del túnel. El gran problema son las aguas subterráneas, por eso le toca usar el método que inventaron en Leningrado cuando tenían que cavar el segmento entre las estaciones Lesnaya y Ploshad Muzhestva del metro, y enfriaron la tierra con nitrógeno líquido.

Pero ya falta un poco y esto le levanta el ánimo.

Cra 6 #13-24

Comenzó la época de los exámenes. La profesora según es costumbre está mirando por la ventana, esperando cuando el último estudiante que se quedó le entregue el papel con las respuestas de la evaluación. No se puede decir que no le gusta su trabajo, pero ese día se siente algo de alivio. Ya ha decidido que es su último año en el colegio y llegó el momento para cambiar algo en su vida, o simplemente para viajar y conocer algo nuevo.

Sus pensamientos se interrumpen por la alarma. Por el altavoz el director avisa que alguien llamó al colegio y dijo que había puesto una bomba, y a pesar de que él está seguro de que era algún estudiante que quiere aplazar el día de un examen, las normas de la seguridad exigen hacer la evacuación.

En unos minutos todo se cubre con el humo. No se ve el fuego, pero el humo se extendió tan rápido que, junto al sonido histérico de la sirena, provoca el pánico entre los estudiantes y profesores. En el pánico nadie se da cuenta de que la profesora de ruso entra a una aula y en tres minutos sale vestida como una empleada del banco, cruza la calle y entra a la sucursal al frente del colegio.

Cra 6 #13-23

El humo ya es tan fuerte que invade los otros edificios en el barrio. La profesora se pone una careta antigás portátil y entra a la parte privada del banco. Todos al rededor salen corriendo y nadie le presta atención. En unos segundos funciona el sistema del desbloqueo de las puertas contra incendio. La muchacha sabe perfectamente la ruta y va a paso firme hacía su destino. A las 2:30 pm en punto a lado del muro del colegio se escucha una explosión. No se ven ningunos signos de destrucción, pero el sonido agrava el pánico aún más y nadie nota que por dentro del banco en el cuarto con las cajas de depósito seguro se explotó una bomba real y abrió un hueco a un túnel.

Cra 6 #13-21

Detrás de la publicidad de las “Empanadas Bacanas” sale una chica en un vestido corto abigarrado, sandalias y una de esas bolsas grandes que se pusieron de moda. Se para por un momento en la calle, levanta la cabeza, mira el sol que trata de resplanderse a través del humo, y sigue derecho. En la calle 5 con 17 se encuentra con un muchacho:

— ¿Qué más? - le pregunta.

— Bien, acabo de darles el examen final.

— Qué bien. Entonces ya no tienes excusas de estar perdida por las noches.

La chica sonrió y el muchacho la beso en el lunar de la mejilla derecha:

— Vamos a comer algo, ¿te parece?

— Ok.

— Perfecto. Conozco un buen sitio en par de cuadras de aquí. Creo que ya te lo había mencionado…

Colegio ruso. Los libros (o mis traumas infantiles)

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Tradicionalmente el año escolar empieza en los colegios rusos el primero de septiembre.

Los profesores formaban el listado de los libros que los estudiantes debían tener para todo el año. Con ese listado teníamos que ir a la biblioteca del colegio y pedir los. Cada libro, en la parte interna de la cubierta, tenía un sobre pequeño. En ese sobre ponían el papel con los nombres de todos estudiantes que antes tomaban ese libro y la anotación en qué estado lo devolvieron. La bibleotecaria extraía el papel del sobre, escribía nuestros nombres y lo guardaba en su cajón.

Siempre tenía susto de las bibleotecarias y las mujeres que vendían pan. Para mí se unen en una imagen terrorífica de una mujer gorda con los brazos gruesos y los dedos como unos chorizos pequeños, que a pesar de su gorgura lleva las faldas bastante cortas. De la falda salen las piernas muy apretados con las medias veladas. Las piernas son tan infladas, que parece que ya están listas para explotar en cualquier momento. Mi mirada se baja y se para en sus zapatos pequeños y elegantes, y de inmediato a la mente llagan las imágenes de las torturas medievales – ¿¡cómo pudo meter sus pies a esos zapatos tan pequeños!?

– Hum, hum…

La senora carraspea y me mira , como si yo fuera el enemigo de la patria. Empiezo a sentir que por aquí no me esperan y distraigo a la señora de las cosas más importantes que la entrega de libros. Con la misma cara de hostilidad la bibleotecaria pregunta:

– ¿Qué..? ¡Rápido!

– Amm… es que… libros.

Perdiendo el don de la palabra, alargo la mano temblando con el listado. La señora se levanta con un aspiro profundo de desagrado y va hacía los estantes. Mientras mi corazón palpita como el de un conejo, ella me entrega un libro por otro libro acompañado cada su movimiento con otro suspiro. Con el último libro llega el alivio. Los recogo tan rápido como sea posible y me dirigo a la salida.

Pero con eso no se acaba el sufrimiento. Al final del año hay que entregar los libros “en el mejor estado del que los han recibido”: borrar todas las anotaciones, pegar las hojas aflojadas y reforzar la cubierta con cinta.

Todo el ano se pasa con el sabor anticipado del Juicio Final, imaginando cómo los pequeño chorizos van a ojear los libros y los ojos como de sabueso van a examinar cada hoja buscando tachaduras o rupturas del papel.

El mundo de los cuentos rusos

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Cuando era pequeña me encantaba leer los cuentos rusos folclóricos, seguir el destino de sus personajes, imaginarme en su lugar y pensar en nuevas historias que pudieran pasar con ellos.

Me parece que nuestros cuentos reflejan perfectamente nuestra cultura, nuestras esperanzas y sueños. Me gusta que tienen muchos personajes mágicos y los dioses de mitología eslava: Perun - el dios principal que apoya al ejército, Veles - el dios del otro mundo o el dios del ganado, Yarilo - el ídolo del Sol, felicidad y fertilidad de primavera.

Me gusta leer sobre Zmey Gorynych (dragón eslavo) que vive en las montañas o cerca del río de fuego y que vigila el Puente de Kalinov, que es la frontera entre los reinos de los vivos y los muertos. Es el puente por el que pasan los almas después de morir. También existía un dicho: “verse con alguien en el Puente de Kalinov”, que significaba “enamorarse de alguien”, porque el casamiento para una muchacha significaba la muerte y el renacimiento en un estado nuevo.

El dragón puede tener de 3 a 12 cabezas que escupen fuego, tiene una cola muy larga con una pica al final y las paras con garras. En su tiempo libre el dragón secuestra las muchachas más bonitas, simplemente para comerlas después. Zmey Gorynych sirve a otro personaje que se llama Koschéi el Inmortal.

Es un mago maligno que guarda el reino subterráneo. Su vida está escondida en una isla en un mar, donde está un roble. Bajo del roble está enterrado un cofre, en él hay un conejo, y dentro del conejo un pato, y dentro del pato un huevo, y dentro del huevo una aguja y en la punta de la aguja está su muerte.

Es un viejo muy flaco, que parece a un esqueleto ambulante, y avaro. En los cuentos él normalmente secuestra la prometida del protagonista. El gran enemigo de Koschéi es Baba Yagá - una vieja que vive en el bosque en una casa con las patas de gallina y vuela sobre su almirez.

En los cuentos ella ayuda al personaje principal: le cuenta dónde encontrar la muerte de Koschéi y cómo salvar a su novia. Le regala un nudo de hilos que le muestra el camino.

El muchacho que perdió su novia es Ivan Tsarevich. Es el hijo menor del zar entre sus tres hijos, entonces no puede pretender a su corona. Después de ser adulto viaja mucho cumpliendo los deseos tontos de su padre, y en uno de sus viajes le consigue al padre Zhar-Ptitsa - el pájaro de fuego (que es el Fénix eslavo).

Ivan se enamora de la hija de Koschéi - Vasilisa la Sábia.