Cansada de ser feliz

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Cómo me volví programadora

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Primaria

La primera vez en mi vida que conocí un computador fue en el tercer año de la primaria, cuando empezamos a tener clases de informática. En el salón teníamos varias máquinas Apple Macintosh (creo que eran del modelo LC 580, pero no lo recuerdo bien), pero no alcanzaban para todos. Entonces normalmente dos o tres estudiantes usaban la misma máquina y trabajaban en grupo. Durante los primeros meses estábamos resolviendo algunas tareas simples de ajedrez, y luego, usando unos programas del computador, comprobamos nuestras soluciones. También resolvíamos problemas de las torres de Hanói y de cómo una cabra, un lobo y una col pueden cruzar un río.

A la mayoría de mis amigas les encantaba asistir a las clases de informática, creo que en gran parte gracias a nuestra profesora, que siempre nos contaba historias interesantes, relacionadas con computadores o problemas, que estábamos resolviendo.

Desde el cuarto grado de primaria empezamos a estudiar un lenguaje de programación llamado Logo. Al principio usábamos mucho el cuaderno: nos dieron las tortugas impresas en papel, las recortamos, pegamos a un cartón y hicimos un agujero en el centro para meter un esfero allá. Después de probar nuestros programas en papel, nos permitían copiar el código en computador y ejecutarlo.

Después de aprender a hacer unas figuras geométricas, nos enseñaron a hacer algo de animación. Recuerdo que una de las tareas era hacer un dibujo animado que contaba la fábula «El cisne, el bagre y el cangrejo» por Iván Krylov. Para eso había que duplicar la tortuga dos veces para ponerle tres avatares de los personajes de la fábula y crear un carro en el centro. Luego, las tres tortugas bajo sus avatares tenían que moverse a los lados opuestos, dejando una línea detrás de sí, que representaba la cuerda.

Bachillerato

En el bachillerato la educación se puso algo sexista. Por ejemplo, vimos una materia llamada Tecnología, en la que a las muchachas las enseñaban a cocinar y coser, y a los muchachos - a tallar candelabros de madera. Lo mismo pasó con las clases de informática. A los muchachos les mandaron a estudiar los principios del mecanismo de un carro, mientras que nosotras aprendimos los sistemas numéricos (binario, octal, hexadecimal) y cómo programar en Pascal.

En los últimos años de colegio me empezó a interesar la programación, pero por no tener la conexión a internet en la casa, traté de aprenderlo por libros.

Empecé con HTML y PHP y me pareció supremamente aburrido. No pude imaginar cómo los programadores podían ocuparse de algo tan monótono durante todos los días de su trabajo. Entonces decidí que probablemente las ciencias computacionales no son para mí y entré a estudiar matemáticas.

Hay que admitir que otro factor por qué me fui a matemáticas era un consejo que me dieron en la universidad al momento de escoger la carrera. Me dijeron que en las ciencias computacionales estudian más que todo los hombres (que no coincidía para nada con los estereotipos que nos enseñaron en colegio ¯\(ツ)/¯), y por eso puede resultar aburrido para una muchacha estudiar allá. Mientras que en matemáticas prevalecen/predominan las mujeres.

Pregrado

Durante la carrera universitaria, aparte de las materias relacionadas con matemáticas, vimos unas materias secundarias, que también eran obligatorias, pero no tan importantes. Entre ellas eran clases de programación. Empezamos con el lenguaje C, que me pareció bonito y fácil de aprender, más que todo gracias al libro de Brian Kernighan y Dennis Ritchie. Nuestra profesora era una señora anciana y muy linda, y como en las clases de práctica usábamos el ambiente Turbo C, la llamábamos Turbo Abuelita. Cuando terminó el semestre de C, empezamos a estudiar C++ con otro profesor, a que llamábamos Turbo Abuelito, porque también era viejito y muy lindo.

El punto de viraje sucedió con la llegada de semestre de Java. Por fin sentí que puedo programar algo para el uso personal y poder mostrar el resultado a mis amigos que no sabían programar. En esa época tenía un celular inteligente del modelo Nokia 6101 con el sistema operativo Symbian. Un día, paseando por la librería que visitaba con frecuencia, vi que vendían un libro sobre la programación en Java ME para los celulares. Lo compré sin pensarlo, lo leí de un tirón y empecé a escribir unos programas sencillos. Entre ellos había un juego llamado Toros y Vacas, Cómo ser millonario y Batalla naval.

Maestría

En mi tiempo libre durante la maestría (donde seguí en matemáticas) por fin empecé a ganar algo de dinero programando. Los primeros trabajos eran de hacer proyectos finales (más que todo en Pascal) para los ingenieros que estudiaban en la misma universidad conmigo y pagaban muy bien por hacerlos por ellos.

Después de leer unos libros sobre MEL (Maya Embedded Language), empecé a trabajar para el entorno Autodesk Maya, escribiendo unos scripts en MEL, C++ y a veces en Python.

Python me gustó bastante, y por eso decidí leer un libro sobre el framework Django para conseguir un trabajo decente en Moscú. Así entré a trabajar en mi primer trabajo como «planctón de oficina» en el portal de noticias RBK.

Fuentes de imágenes: nicholaspfeiffer.com

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