Cansada de ser feliz

Bienvenidos a mi flujo de conciencia

Clandestina: cómo una muchacha jóven sobrevivió en el Berlin de 1940-1945

| Comments

Es un libro de recuerdos de Marie Jalowicz Simon, una muchacha jóven judía, que sobrevivió en Berlín durante la Segunda Guerra Mundial.

…El Berlín del año 1941. Los nazis llegaron al poder. Marie Jalowicz, una niña de una familia judía próspera, tiene 19 años. Marie acaba de perder a su padre - él murió en una alcoba en arriendo a la que ellos tuvieron que mudarse. Según las nuevas reglas, los judíos no podían habitar apartamentos cómodos ni amplios. Después del choque por la muerte de su familiar cercano y previendo todas las dificultades nuevas de una huérfana, Marie toma la decisión de no rendirse…

En su libro Marie es muy honesta: ella no trata de agradar al lector o hacerse la víctima, no trata de provocar lástima. Ella no oculta que tuvo que mentir, sentir odio, involuctarse en relaciones íntimas por una comida o por un albergue. Al principio del libro Marie anota: hay que adaptarse a las situaciones anormales, no se puede actuar como si todo estuviera normal. Si no te adaptas, no sobrevivirás.

A los judíos no les permitían usar el transporte público ni caminar por andenes. Incluso estuvo prohibido entrar a los baños públicos. Ellos no podían cambiar o escoger su trabajo y tenían que trabajar por designación por un sueldo muy bajo. Se podía salir a la calle sólo con un cosido en forma de estrella y la letra «J». Ellos no podían entrar a las tiendas de día, sino por la tarde cuando ya casi todo había sido viendo. Los detalles de la vida, contados por Marie son absurdos y dolorosos, pero eran comúnes para esa época. Temiendo la deportación a un campo de concentración, la muchacha se pasó a una posición ilegal: falsificó sus documentos y vivió por mucho tiempo bajo el nombre de su amiga alemana.

En las páginas de «Clandestina» podemos ver una galería de retratos de las personas que ayudaban a Marie. No eran ni santos, ni héroes. Eran unas personas comunes con sus faltas, sus motivos no siempre dignos de admiración.

A pesar de todas las dificultades de la guerra, Marie en su libro cuenta sobre muchos detalles característiocos de esa época, sobre la vida cotidiana, las relaciones entre personas, las pequeñas alegrías y los casos curiosos.

El hijo de Marie, Hermann Simon, un poco antes de la muerte de ella, convenció a su mamá de contar la historia de su salvación. Con base en 77 cassettes con las grabaciones, la escritora Irene Stratenwerth compuso el libro.

Marie Jalowicz murió en Berlín en el año 1998.

...bajo la presión de Alemania, los búlgaros introdujeron la insignia amarilla. Para ser más precisos, sólo trataron de introducirla. Fue un espectáculo único en su clase, que demostró la resistencia de todo un pueblo. En las calles vi muchas escenas que me hicieron mella.

Una vez vi a unas tres ó cuatro muchachas judías en uniforme escolar con una estrella amarilla en ella, caminando por la calle. Sus amigas no judías las rodearon como un cordón de defensa. Esas muchachas orgullosamente y con ojos retadores miraban a la cara de cada transeúnte, incluyéndome a mí, como si hubieran estado diciendo: «¡A ver si te atreves a ofender a nuestras amigas, te mataremos!»

«Clandestina»

Yo caminaba por las calles desconocidas en alguna parte sudoeste de la ciudad. Por los bombardeos, estaba prohibido cerrar las entradas de los edificios durante la noche, para que los bomberos pudieran ingresar sin obstáculos. Yo entré a uno de los edificios y silenciosamente subí por las escaleras. Al encontrar un letrero en una puerta con un nombre que me pareció poco simpático e incluso sonaba como si fuera de un nazi, yo me puse en cuclillas y defequé. Incluso dejé allá un pedazo de papel periódico. ¿Qué pensaría la gente al encontrar en la mañana siguiente este regalito?

«Clandestina»

Nosotros todos no levantamos y acercamos las sillas hacía la mesa. Después Camila Fyorki pronunció un discurso corto y sorprendentemente claro:
- Todos nosotros, reunidos aquí, somos alemanes y amamos a nuestra patria. Pero el país que comete grandes delitos en la historia de la humanidad no puede ser llamado «patria». Nosotros brindamos por que llegue la derrota de Wehrmacht, por lo que la humanidad, y entonces Alemania, podrían vivir. ¡Brindemos por que llegue la victoria de los aliados!

«Clandestina»

Comments