Cansada de ser feliz

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Cosas en Colombia que me hacen sentir como de la oligarquía

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Viviendo ya por más de cuatro años en Colombia, a veces me doy cuenta de que hay algunas cosas de la vida cotidiana de acá que nunca he tenido en Rusia, que son favorables e inesperadas, pero que me hacen sentir como si yo fuera oligarca.

Primero, hay que mencionar, que estoy comparando mi apartamento actual en Bogotá sólo con los apartamentos en las que he vivido en Moscú y con los apartamentos de mis amigos allá, que son unos apartamentos típicos, construidos durante la época soviética. Muchos apartamentos en los edificios recientes tienen una planeación diferente y en ciertos aspectos parecen a algunos apartamentos colombianos.

Ejemplo de un apartamento en Moscú:

Sala.

Me parece algo de la vida de los oligarcas tener un espacio en la casa que no tiene otra funcionalidad aparte de ser el sitio para sentarse y leer o recibir amigos. Parece una habitación, pero nadie la llama así y no logro entender por qué. Si pongo una cama en la sala, ¿se convertiría en una habitación? A veces en la sala se pone una mesa y así se vuele una sala-comedor.

Ejemplo de una «sala-dormitorio» en Moscú:

Mesas de noche.

Primero, hay que decir, que en un apartamento colombiano hay un cuarto donde la gente solamente duerme (y también a veces guarda su ropa, si tiene un armario por allá). Entonces en ese cuarto especial para dormir hay un espacio para unas mesas-estantes pequeñas en las que uno puede poner las cosas que necesita tener el lado de la cama. También en esas mesas se puede poner unas lámparas individuales. La burguesía total.

Ejemplo de un «dormitorio-estudio» en Moscú:

Siguiendo con el tema de camas y habitaciones:

La cama es sólo para dormir.

Me explico: no hay que tender la cama con una sábana gruesa y presentable (o tener una cama transformable) en la que van a sentarse tus amigos cuando los invites, ¡porque para este caso hay una sala con sus propios muebles! Tampoco cuando quieres invitar a almorzar más de dos amigos tuyos, no hace falta correr la mesa de comedor hacía la cama para que los amigos puedan sentarse en ella como si fuera una banca, porque, otra vez, hay sala para eso o incluso un comedor, que tiene suficiente espacio para poner varias sillas alrededor de la mesa.

Lavadora gigante.

Antes de llegar a Colombia no había podido imaginar que fuera posible tener unas lavadoras tan grandes dentro de un apartamento. En nuestro apartamento en Bogotá, tenemos una lavadora y es la lavadora más pequeña que hemos encontrado en las tiendas, pero igual tiene suficiente espacio para lavar toda la ropa de la cama de una vez.

En los apartamentos rusos normalmente no hay tanto espacio para poder comprar una lavadora así. En la mayoría de casos la lavadora se instala en el baño o dentro de los muebles de la cocina.

Lavadero y área de lavado.

Por Dios, hay un espacio dedicado solamente para lavar y secar las cosas. Entonces ya no hace falta extender unas cuerdas encima de la bañera y correr la ropa, que se está secando, a un lado cada vez que quieres ducharte. Tampoco hay necesidad de lavar el lavamanos del baño después de enjuagar un trapo allá, porque hay un lavadero para eso. También es ese espacio cabe la lavadora, entonces ya no hace estorbo en la cocina o en la ducha.

Vigilante.

Hay unas personas que están 24/7 en el primer piso del edificio, vigilan quién entra y quién sale y reciben tu correspondencia. Antes en algunos edificios en Rusia existía algo similar, pero en lugar de hombres trabajaban usualmente mujeres en esos puestos. Era una abuelita desocupara que estaba sentada en el primer piso de un edificio, que lo hacía por un salario simbólico, pero en realidad era más por el deseo de socializar y controlar a todo el mundo. No recogía los correos, pero vigilaba el aspecto moral del edificio: quién visitaba a quién, cómo se vestía la gente, cómo hablaba (¡qué mal usar palabras groseras!), «…y ese muchacho que está saliendo a pasear ¿ya hizo su tarea de colegio?», «…y ese otro muchacho ¿por qué quiere ir al apartamento de la niña del décimo piso?.. no parece una buena pareja para ella…» etc.

Tener más de un baño.

Sin comentarios.

En Moscú:

En Bogotá:

Señoras que «ayudan» con aseo.

Creo que es la única de las cosas de esta lista que me genera tanto rechazo. Fue muy sorprendente ver que los colombianos apenas tienen un poco de plata para pagarle a alguien que haga aseo por ellos, lo hacen. Algunos todavía no han salido de su clasismo casi medieval, otros simplemente se consideran demasiado «intelectuales» para lavar su propio popó del baño. Suena muy extraño pero es así: siempre hay una mujer (nunca he visto hombres en ese trabajo, parece que de forma predeterminada ellos pertenecen a una casta superior y por eso nunca van a limpiar su mierda ni la mierda de los demás) que llega una vez a la semana al apartamento de un «oligarca» y «ayuda con el aseo» y a veces incluso hace los almuerzos para toda la semana. Algunos «oligarcas» incluso tienen un cuarto con un baño especial para esa señora. Además, me parece muy hipócrita la frase «ayudar con el aseo», cuando en realidad el dueño de la casa nunca le dice a la señora: «Vamos a dividirnos: usted lava el baño el dormitorio y yo - el de la sala.»

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