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La vida sin olla multiusos: Ekaterina Popova cuenta sobre cómo nuestras abuelas cumplían con sus tareas

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«…Pero nuestras abuelas lograban cumplir con sus tareas de la casa sin tener ollas multiusos, ni pañales, lograban criar 10 hijos, y no tenían problemas con eso.» - es la respuesta más común a las quejas de las mujeres contemporáneas sobre la carga doméstica que tienen. Ekaterina Popova trató de entender qué significa «no tenían problemas».

traducción del artículo en www.cosmo.ru

Cada vez que una mujer se queja en redes sociales o en algunos foros sobre lo agotador que son los deberes domésticos, siempre se encuentran unos usuarios que les hacen recordar que «nuestras abuelas lograban cumpir con sus tareas sin tener lavadoras y ollas multiusos.» Ellos también mencionan que las amas de casa contemporáneas simplemente son perezosas y caprichosas, porque de qué cansancio estamos hablando si ellas ya no deben lavar la ropa, cavando un hueco en un lago congelado, y pueden comprar pollo en un supermercado, y no tienen que criar uno propio, matarlo, desplumarlo y destriparlo.

A las mamás y amas de casa contemporáneas las están avergonzando por sus quejas - como ellas se atreven a quejarse, mientras que sus antecesoras vivían sin electrodomésticos, consentían a sus esposos, vigilaban a los animales domésticos, daban a luz y educaban a sus niños. ¿De qué cansancio estamos hablando cuando la olla multiusos ya cocina toda la comida, la aspiradora-robot limpia el piso y la lavadora enjuaga la ropa? Pero miremos, ¿en realidad las mujeres del pasado lograban hacer más tareas domésticas sin tener ningún problema?

Empecemos con nuestras abuelas, las mismas que lavaban la ropa en un claro en el hielo de un lago congelado, y que tejían en un cuarto, iluminando con una astilla de madera. Es muy común que, describiendo la vida de las mujeres de hace tiempo, la gente adjunta unas imágenes de muchachas modernas, vestidas con ropa tradicional eslava con una corona de flores en la cabeza, que llevan de mano a un niño regordete, o a veces incluso a varios niños. Además, mencionan, que a sus 7 años esa mujer ya sabía encender una estufa de leña, cocer pan, dar comida a las gallinas, ordeñar, tejer, coser y hacer viente tareas más en la casa.

En realidad, no todo era color de rosa. En 1914 salió el libro de Olga Semenova-Tyan-Shyanskaya «La vida de Iván», en el que ella describió la vida de los campesinos antes de la Revolución Rusa. Olga nació en 1863 y la mayor parte de su vida vivía en un pueblo, observando a los campesinos, conversando con ellos y anotando todo lo más o menos relacionado con la vida cotidiana del pueblo.

Aquí están varias citas de ese libro:

«La noción de belleza entre los campesinos es muy primitiva. Las mujeres de nuestro pueblo son, sin duda, muy bonitas - bellas, altas, y a sus 15-16 años tienen cuerpos bien formados. Sin embargo, después de los 16 años, sus cuerpos se deterioran por realizar trabajos pesados. Entre más temprano se casa una muchacha, más pronto se vuelve lasa y desmarcada.»

«La madre vuelve a trabajar en el campo ya después de 5-7 días de dar a luz. Ella lleva al bebé con ella al trabajo ó lo deja en la casa con las mujeres más “viejas”, o con la hermana mayor.»

«Justo después del parto es raro que una mujer no tenga prolapso genital parcial o total por el trabajo pesado. A veces los prolapsos genitales son muy graves, pero cuando no son tan graves, las mujeres dicen “no pasó nada, se puede vivir así”. A veces, incluso las muchachas jóvenes tienen esos prolapsos por levantar cosas pesadas, “se rompió la barriga”, dicen.»

«La mortalidad entre los bebés es muy alta, especialmente en verano, cuando hay que trabajar mucho en el campo. En esa época los niños comen muy mal: pepinos, manzanas todavía no madoras y otras malezas. La razón más común de las muertes son disentería y diarrea. Si miramos la estadística, en la mayoría de las familias mueren más de la mitad de los niños. Pocas mujeres tienen menos de 8 ó 10 hijos, de los que sobreviven 3 ó 4.»

Si salimos de los foros con fotos de las mujeres rubias sonrosadas y nos dirigimos a las fuentes históricas, se vuelve claro: nuestras abuelas no lograban hacer sus tareas, ellas simplemente sobrevivían, y ya a sus 30 años se volvían ancianas. Ellas, por supuesto, no se quejaban, porque no conocían otra vida. Y los hombres trataban de esconderles de ellas esa parte de la vida que no consistía solamente en la labor exhaustiva. Por ejemplo, según el libro «Labor y vida cotidiana de las mujeres soviéticas» (1983), después de la revolución, los hombres les impedían a sus esposas de obtener educación y la creación se sala-cunas, diciendo que «nuestras mujeres no necesitan educación, si ellas aprenden a leer y escribir, dejarán de obedecernos.» En los reportes de Sibrevcom del año 1925 se dice que «los hombres golpeaban a sus esposas y las encerraban en las casas para no dejarles ir a estudiar.»

Pero pasamos de nuestras abuelas a nuestras mamás. El poder soviético hizo mucho por las mujeres y su educación, empezando con las creación de sala-cunas y jardines infantiles y terminando con la labor de formación académica. En las revistas se publicaban artículos, que explicaban que la vida no consistía solamente en el trabajo en la casa. Por ejemplo, aquí hay un fragmento del relato sobre Fyokla Chakunova, que le informaba a su esposo: «Tú, Iván, cocina el almuerzo, porque yo no tengo tiempo para eso, hoy es de delegados. Siempre te quejas de que te traigo almuerzos malos de la cantina, entonces hazlo tú mismo y yo miro tus habilidades.»

El desequilibrio es obvio. En «Labor y vida cotidiana de las mujeres soviéticas» había una encuesta, donde preguntaban cuál era el mayor obstáculo de las mujeres para avanzar en la vida laboral, y más de un tercio de las mujeres respondió que eran los trabajos domésticos y los niños. Proporcionaron las estadísticas: entre más niños tiene una familia, más crece la brecha entre papá y mamá en su estatus laboral (el crecimiento laboral de las mamás se detenía mientras que los niños casi no afectaban la carrera laboral de los hombres).

¿Pero qué ha cambiado al día de hoy? Según la estadística, la ocupación semanal con las tareas de la casa para los hombres es de 14 horas y para las mujeres de 30. Entonces la carga doméstica es mayor que en 1978, a pesar de que ahora hay aspiradoras y lavadoras.

¿Por qué es así? Ahora hay más expectativas y requisitos sobre la calidad de vida. Además los niños de antes eran más autónomos y también tenían gran parte de la carga laboral.

«Mi mamá, una mujer jóven de 40 años fue hospitalizada debido a un primer ataque cardiaco. En el hospital, descubrieron que ya tenía varias hernias en su columna vertebral. Mientras ella estaba allá, mi papá lavó toda la ropa de cama. La lavó en la máquina soviética “Cenicienta”, pero la tuvo que enjuagar en la bañera. Después de realizar todo eso, él compró la máquina “Indesit”.»

«Mi mamá, estando embarazada de mi hermano, obtuvo la licencia de maternidad, y el mismo día lavó toda la ropa pendiente, que implicaba ir a la calle por agua, hervir ropa, encender el horno de leña. El mismo día, por hacer tanto trabajo pesado, ella dió a luz a mi hermano de siete meses, que nació todo azul.»

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