Cansada de ser feliz

Bienvenidos a mi flujo de conciencia

Vacaciones en la casa

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Estoy de vacaciones hace varios días. Es la primera vez en mi vida que tomo vacaciones sin viajar a ningún lado. Simplemente no quería implementar la sincronización de archivos por SFTP desde PHP en la oficina. Entonces tomé dos semanas para procrastinar con esa tarea tanto como pueda y buscar un trabajo mejor.

Para pasar esos días de forma, decidí empezar a estudiar desarrollo para Android, arreglar mi bot de SITP y leer más en español. Pero hay un problema con eso: para mí es difícil trabajar desde la casa. Como uno está en completo silencio y casi sin distracciones, uno empieza a trabajar temprano y no se acuerda de tomar pausas de descanso. Incluso, cuando llega la hora de almorzar, cocino, mirando de vez en cuando la pantalla y luego como en frente de computador. Además a veces no me doy cuenta de cuándo termina el día de trabajo y me quedo trabajando hasta tarde. Al final de todo termino con las piernas dormidas, la espalda torcida y los ojos rojos.

Entonces para que eso no pasara esa vez, decidí usar la técnica pomodoro. Se trata de partir las tareas en intervalos de tiempo de 25 minutos y entre ellos hacer pausas de 5 minutos. Después de cada cuarto «pomodoro» de trabajo hay que hacer un descanso de una media hora. Para controlar el tiempo usé el programa para Android llamada «Brain Focus Productivity Timer». No la he comparado con las otras que existen en la tienda de Google, pero ese me pareció suficientemente bueno para lo que quería.

A las tres de la tarde del primer día de mis vacaciones salí a recoger unas boletas de cine. Se sintió muy extraño. Primero, no había trancones ni mucha gente dentro de los buses. Alcancé a sentarme. Luego, me sentí muy avergonzada por no estar trabajando a esa hora. Sé que es tonto, pero no pude quitarme de encima esa idea de que era como un parásito de la sociedad, montando buses mientras los demás estaban trabajando. Al principio, incluso estaba con la cabeza agachaga por el peso que sentí al pensar en eso, pero después de en un rato me acostumbré. Es impresionante como esa maldita cultura corporativa le afecta el cerebro a uno.

Después de bajarme del bus, entré al centro comercial donde está la cinema. Esperaba ver el sitio casi vacío, pero no. Estuvo lleno de gente. La mayoría de ellos eran personas pensionadas, vestidas como para la misa de domingo, haciendo su paseo después de almuerzo por los pasillos del centro comercial. Había unas filas de viejitos esperando su café y otras para comprar la dona de onces. Al final hice la fila de las donas.

UPDATE 30.10.2017:

Turning up to work on time, keeping your head down, and just doing what you are told to do is not what it means to be a professional.
Software craftsmen are not factory workers. We want to actively contribute to the success of the project, questioning requirements, understanding the business, proposing improvements, and productively partnering with our customers or employers. This is a different approach to the traditional employer/employee model and the advantages for the employers are enormous. A highly motivated team has a much bigger chance to make any project succeed. Passionate and talented people want to succeed and will always find ways to overcome problems and bureaucracy.
Software craftsmen want and need successful projects to build their reputations. We want to be proud of our achievements. Successfully delivering high-quality software and having satisfied customers are essential for a software craftsman’s career.
Although extremely important, writing code well is just one of the things we need to do to help a project to succeed. We must help our clients to improve their processes, provide them with more viable options, help them to remove unnecessary bureaucracy, understand their business domain, question their requirements in relation to the value they provide, provide them with good information and knowledge, help them to plan and prioritize work, and work on things that, although they are not coding tasks, are equally important to the project. Providing value to our customers at all levels is what we mean by having a productive partnership.
Unfortunately, there are still companies out there that are not ready for this type of partnership. They see software development as an industrial process and the least important part of the project. For some companies, software developers are the same as factory workers, who are there just to follow orders from smarter people. Some of these companies focus on getting the cheapest developers they can find and will always have nontechnical managers trying to micro-manage these developers. Some of them will not welcome or listen to developers when it comes to business decisions. Some will hire a single person, quite often with outdated development skills, to be the technical leader (or dictator).
(...)
However, in the same way that companies want to have good developers, software craftsmen also want to work for good companies. There is no point in spending all our energy and health trying to help those who do not want to be helped.
(...)
Choosing clients carefully is essential for software craftsmen to build their reputations and move forward with their careers.
(...)
Keeping our heads down, working hard from 9 to 5, and doing only what we are told to do is not professional either.

The Software Craftsman by Robert C. Martin

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