Cansada de ser feliz

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Somos de una sangre por Roman Super

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Somos de una sangre, tú y yo" - dijo Mowgli...

Rudyard Kipling El Libro De La Selva

La entrevista con Roman Super y la periodista Elena Vanina para la revista Afisha. Traducción a español:

Tu libro es no es sólo una historia acerca de cómo tú y tu esposa Yulia vencieron el cáncer. Es una historia de amor extraordinaria. Linda y asombrosa.

Simplemente, es que yo siempre tuve suerte con las niñas. Con mi mamá, que alguna vez también fue niña. Con mis profesoras en el colegio y en la universidad, quienes también fueron niñas e alguna época. Y con mi esposa, quien era niña, cuando nos conocimos.

¿Eso pasó hace mucho tiempo?

Sí. Yo estudiaba en el colegio y tenía ganas de ingresar a la universidad y asistía a los cursos para los postulantes, que daba una estudiante de la facultad de periodismo. Yulia era amiga de esa muchacha y un día por casualidad entró al salón donde estaba yo. Así nos conocimos. Después yo la quité a su novio, con quien iba a casarse. Después yo mismo me volví su novio, luego el esposo, y más tarde el papá de nuestro niño. Así fue.

Ustedes eran jóvenes, estaban felices y hacía poco habían tenido un hijo. Ustedes esperaban de la vida cualquier cosa, pero no eso. Y de repente les cae un diagnóstico horroroso - el cáncer. ¿Recuerdas cómo fue eso?

Me asusté mucho. Empecé a imaginar un funeral, un cementerio. Empecé a imaginar cómo iba a criar a nuestro hijo solo y trabajar al mismo tiempo. Por supuesto, en una situación como esa, lo primero que uno debe hacer es llamar a la persona que pueda decirle qué hacer. En mi caso esa persona era Katya Gordeeva (una autora la las películas documentales y del libro “Superar el cancer”), quien es una experta en la materia. Nosotros hablamos, y Katya me hizo aclarar mis pensamientos. Y eso ayudó. Tú estás nervioso, preocupado, temes a todo. Y todos tus temores te distraen de las cosas en las cuales tienes que concentrarte. Y tú tienes que entender, que toda tu vida posterior va a convertirse en un trabajo poco agradable, que va a sacar muchas fuerzas de ti. Tendrás que tranquilizarte constantemente.

El miedo. En Rusia, perece, que para todos es un sinónimo de cáncer. Una vez estaba caminando en Berlin y hacía mi corría un grupo de personas enfermas con unas camisetas de colores vivos con la frase “Vencemos el cáncer.” Ellos sonreían. Los vi y en ese momento de la forma automática miré al otro lado: no-no, por supuesto, no tengo miedo, simplemente al otro lado de la calle hay una cosa muy bonita. Se impone una sensación, de que esconderse es un reflejo universal.

Es un problema muy grande. Mi suegro es una persona muy enferma, y ante los ojos de él su hija se enfermó, estaba en el hospital y se curó, pero no sé qué tendría que pasar para que él vaya al hospital. No importa si es por alguna cosa pequeña o por algo grave. No sé cómo explicarlo de una forma racional. Y hay muchos ejemplos de ese estilo. Pero todo debería ser diferente: te asustaste, entonces corre al doctor. Probablemente, la gente que tiene recursos, debe difundir esa idea. Yo escribía mi libro y pensaba, que era posible que en el futuro se pueda tomarlo como un manual. Cuando viene una desgracia, tú no sabes qué hacer, a dónde ir, en qué pensar. Es muy fácil volverse loco. Yo quería escribir acerca de eso. ¿Mi libro o el libro de Katya Gordeeva son capaces de cambiar algo al nivel estructural? No lo creo. Pero si incluso mil de personas miran el problema de otra forma, será un éxito.

Cuando yo vi a mis conocidos, cuyas parejas tenían cáncer, a veces me parecía que la persona enferma se mantenía más firme comparando con sus familiares. ¿Es así en realidad?

Sí, es verdad. Lo primero que uno quiere hacer es desanimarse, estancarse y escapar del problema. Pero así llegaría el fin. Nada resultaría. Yo vi cómo Yulia estaba bajo los cuentagotas, que la quemaban desde adentro, la afectaban mucho físicamente. Durante esos seis sesiones de quimioterapia ella se quejó o dio rienda suelta a sus emociones sólo una vez y media o dos veces. Yo lo hacía con más frecuencia.

¿Tu hijo fue alguna vez al hospital donde estaba tu esposa?

Por supuesto que no. Yo vi unos niños por allá, pero me parece que no es lugar para ellos. Luka era demasiado pequeño para explicarle que es oncología. Él entendía, que la mamá estaba enferma, que en algún momento se volvió clava. Pero tratábamos de volverlo una broma: “ay, la mamá de volvió calva. La mamá se enfermó y luego se recuperó.”

¿Era difícil quedarte solo con el hijo?

El tratamiento de Yulia cayó en los meses de verano, entonces la gran parte del tiempo Luka estaba en la dacha con sus abuelos. En este aspecto tuvimos suerte. Por otro lado, yo ya tenía experiencia en estar con mi hijo sin la mamá. Un tiempo antes la mamá de Yulia también tuvo cáncer. Así somos de “suertudos”. Yulia era como la enfermera de su mamá, y yo estaba con Luka. Entonces me acostumbré. Lo más difícil era actuar frente el niño como si no hubiera pasado nada grave. Con la mitad de tu cerebro tienes que pensar en los helados, la plazoleta de juegos, diversiones y los dibujos animados. Y con la otra - que la mamá de este niño cayó en desgracia. No es fácil, pero es lo que pone las cosas en su lugar. Tú revaluaslas prioridades en tu vida. Después de que Yulia se enfermó, no hemos peleado. Ni una sola vez. Y Luka resultó la fuente principal de las fuerzas para nosotros. Nos dimos cuanta de que nos gustaría un día estar en la fiesta de su matrimonio juntos, que queremos ayudarle a escapar el servicio militar, que queremos mostrarle las películas que nos gustan y recomendarle libros…

¿Qué fue lo más difícil durante el tratamiento?

Lo más duro empezó un año después del tratamiento. La radioterapia es como un pequeño Chernobyl para una persona. Pasa un tiempo, y te empiezan a alcanzar los efectos secundarios, de los cuales no te habían advertido. Se daña la tiroides, dejas de poder controlar tu peso, no comes nada, pero igual te engordas, o de repente te despiertas por la noche con la taquicardia, que normalmente no le da a una persona. Y eso asusta mucho. Porque pensabas que ya te curaste, que empezó una vida nueva, que todo lo malo ha quedado atrás. Y de repente tienes esa tensión como el de un caballo. El tratamiento del cáncer también incluye un periodo de la rehabilitación, el cual en Rusia nadie se encarga. Te hemos curado el tumor y adiós. Que pena. Y cómo vas a seguir viviendo es tu problema.

Al mirar ese camino que ustedes han pasado juntos, ¿se puede decir que te enseño algo?

La cuestión principal, como me parece, que tienes que preguntarte en una situación así no es ¿por qué? Es ¿para qué? Porque para la pregunta ¿por qué? no hay respuesta. Y sobre la pregunta ¿para qué? vale la pena reflexionar. Acerca de eso escribí en mi libro. Después de la enfermedad trato de pasar cada segundo libre con mi familia, simplemente siempre queremos estar juntos. Antes no era así. Ésta visa es muy correcta. Ella da origen a muchos sensaciones agradables, de las cuales nos estamos privando. Puede ser que para eso.

El libro de Roman Super en Bookmate: https://bookmate.com/books/IRInDaCY

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