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Espías rusos

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La pareja de los agentes de los servicios de inteligencia nacidos en Rusia – Andrey Bezrukov y Elena Vavilova – llegaron a Canada para cumplir su misión bajo los nombres de Donald Heathfield y Tracey Foley [1], y empezaron a construir su nueva vida. Posteriormente ellos tuvieron dos hijos: Tim y Alex Foley, a quienes recientemente les entrevistó el periodista de Guardian Shaun Walker [2]. Los muchachos le contaron acerca de su vida después de la revelación de sus padres y su trauma psíquico: no era fácil de aceptar a los 20 años de edad que toda la vida de ellos era una mentira…

En el año 2010 arrestaron a diez residentes de EEUU bajo la acusación de espionaje. Su actividad se reveló a causa de la traición de uno de los empleados del Servicio de Inteligencia Exterior de la Federación de Rusia [3]. A Bezrukov y Vavilova les arrestaron en su casa en Cambridge (en el estado de Massachusetts). Todo era como en una película: un grupo armado irrumpió violentamente en casa con el grito “¡FBI!”, agarraron a los espías y los llevaron dentro de unos carros negros. A los niños les dijeron que tenían un cuarto de hotel reservado para ellos, porque iban a efectuar un registro en la casa. Los policías llevaron absolutamente todo, incluyendo las fotos y la consola de videojuegos. Todas las cuentas bancarias de Donald y Tracey fueron bloqueadas, por eso los muchachos se quedaron sólo con el efectivo que tenían en sus bolsillos en ese momento [4].

Al principio, a los muchachos les parecía que todo eso era un error, y que los viajes frecuentes de negocios de su padre hicieron desconfiar a la policía. Pero resultó que no hubo ningún error y sus padres de verdad eran unos espías rusos.

Según Tim y Alex, ellos tenían una vida normal, incluso un poco aburrida…

Tracey Foley dio a luz a su primer hijo Tim en 1990. Después de un año del nacimiento de Alex la familia se mudó a Paris, donde un tiempo después Donald obtuvo su MBA. Al volver de Europa, él entró a la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard, y empezó a trabajar en una consultaría. Tracey era un ama de casa, pero cuando los niños crecieron, ella empezó a trabajar como agente inmobiliario. Según Tim y Alex, ellos tenían una vida normal, incluso un poco aburrida: en Boston, a donde su familia se mudó en 1999, ellos iban al colegio, salían con sus papás a vacaciones y a veces recibían regalos de sus abuelos de Canadá. Los muchachos vieron a sus abuelos sólo una vez en su vida, pero cuando eran todavía muy pequeños. Probablemente por eso ellos no se dieron cuenta de que los abuelos no sabían hablar inglés. Las fotos con la nieve canadiense en el fondo, que les enviaron, fueron hechos en Siberia, de donde en realidad era su padre. En 2008 la familia recibió la ciudadanía estadounidense, pero Tim y Alex siempre se sentían como ciudadanos canadienses y estaban orgullosos de su patria.

En el verano 2010, cuando arrestaron a sus papás, a los muchachos les dieron pasaportes rusos y ellos tuvieron que irse a Moscú. Tim se convirtió en Timoféy y Alex – en Alexander Vavilov. Como decía Tim, se les dificultaba mucho pronunciar sus nuevos nombres.

Entrevista con Andrey Bezrukov publicada en la revista Experto [5]:

– Dicen que durante todo el tiempo de su servicio usted no dijo ni una palabra en ruso. ¿Es verdad?

– Sí, es verdad. Es la particularidad del trabajo ilegal. Tú no puedes hablar tu lengua materna incluso en la casa, todo está bajo un autodominio. Aunque después de unos años de trabajo eso se vuelve algo natural. Incluso tienes sueños en otros idiomas.

– ¿Su esposa también trabajaba con usted?

– Sí, mi esposa Elena es una espía profesional y estuvimos trabajando juntos hasta el último día.

– Dinero, el negocio, que hay que mantener – es toda una vida completa en el extranjero…

– Sí, por supuesto. En general , al verlo desde un punto de vista profesional, cuando una persona se encuentra en el exterior en una situación como la mía, se tiene que construir una nueva vida: resolver la situación económica y familiar. Prácticamente, esa persona empieza su vida desde ceros. Se puede decir, que te sientes como una persona diferente. Nosotros con mi esposa nos fuimos a la comisión de servicio sólo con una maleta. Tuvimos que graduarnos de nuevo de universidad, buscar trabajo, crear el negocio y no solo uno. Y todo sin ninguna ayuda y con los recursos mínimos – tú entiendas la situación en la que estaba nuestro país en esa época. Y a pesar de eso, teníamos que cumplir nuestra misión – realizar el trabajo que nos dieron.

La imagen tomada de nytimes.com

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