Cansada de ser feliz

Bienvenidos a mi flujo de conciencia

Asya Kazantseva: “La utilidad de los productos orgánicos es un mito habitual”

| Comments

Asya Kazantseva es una periodista científica y divulgadora de ciencia.

Un comprador estadístico medio ruso está desinformado. Él recela los productos geneticamente modificados y piensa que la comida orgánica es es a priori saludable y segura para el medio ambiente, a pesar de que no se confirman ni el daño, ni un beneficio significativo de los productos orgánicos en ninguna investigación científica. Durante toda la historia de la humanidad, no eramos muchos, y la mayoría de la gente se ocupaba de la agricultura y sembraba la comida para sí misma, y esto acababa con todas sus fuerzas y habilidades creativos. La invención de los antibióticos y la vacunación redujo la mortalidad infantil de la forma radical, y durante los últimos cien años la población creció significativamente. Eso significa, que ahora necesitamos métodos de intensificación de la agricultura, que permitan plantar muchos alimentos con el mínimo de los recursos humanos y naturales. El desarrollo de los abonos modernos y las plantas genéticamente modificadas ayuda a reolver ese problema.

Muchas investigaciones demuestran que comida orgánica contiene más bacterias, y en el caso de la carne, además, gusanos parásitos. Y no es algo extraño: si usted no les da medicinas a los animales, y además les permite pasear donde ellos quieran, y comer lo que deseen, ellos van a enfermarse de algo. Si usted abona las plantas con estiércol, en ese estiércol incluso después de un tiempo se conservan unos microorganismos interesantes. En principio, para la prevención de las enfermedades intestinales, es mejor someter la comida al tratamiento térmico o al menos lavarla bien antes de consumirla. En mayoría de los casos los microorganismos mueren en nuestros estómagos o se eliminan rápidamente con nuestro sistema immune, pero a veces aparecen nuevas cepas frente a las cuales las personas se encuentran indefensas. Así pasó en Alemania y Francia durante la explosión de una infección intestinal en 2011. El agente microbífico era E. coli, que tomó de la otra bacteria del estiércol un gen del toxin que provoca la disentería. La investigación epidemiológica demostró que la gente que se infectó en la nueva cepa de E. coli consumían semillas de una finca orgánica en Egipcio. Según la OMS se enfermaron 4075 personas y murieron 50.

Enlaces:

Imagen tomada de: https://daily.afisha.ru/brain/533-moya-zadacha-ne-v-tom-chtoby-mne-poverili/

Comments