Cansada de ser feliz

Bienvenidos a mi flujo de conciencia

Bajo el hongo

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La traducción del cuento de Vladimir Suteev acerca del Ttransmilenio.

Un día la lluvia fuerte tomó por sorpresa a una hormiga. ¿En dónde escaparse? La hormiga vió que en el claro había un hongo pequeño. Ella se acercó al hondo y escampó debajo de su sombrero.

La hormiga estaba sentada bajo el hongo, esperando a que cesara la lluvia. Pero la lluvia caía cada vez más y más fuerte.

Una mariposa mojada se arrastró lentamente hacía el hongo.

— Hormiga, hormiga, déjame entrar bajo el hongo. Estoy muy mojada y no puedo volar.

— ¿Por dónde te dejo pasar? - contestó la hormiga. - Aún para mí no fue fácil caber aquí sola.

— ¡No hay problema! Apretados, pero contentos.

La hormiga dejó a la mariposa pasar bajo el hongo. Mientras tanto la lluvia se puso mas fuerte… Entonces un ratón pasó corriendo:

— Por favor, déjenme entrar bajo el hongo. El agua chorrea sobre mí.

— ¿Por dónde te dejamos entrar? Aquí no hay espacio.

— Córranse un poco.

Se corrieron un poco y dejaron pasar al ratón bajo el hongo. …Mientras tanto la lluvia caía sin parar. Un gorrión estaba corriendo frente el hongo y lloraba:

— Se mojaron mis plumitas, se cansaron mis alitas. Déjenme entrar bajo el hongo para secarme, descansar y escampar de la lluvia.

— Aquí no hay espacio.

— Córranse, por favor.

— Vale.

Se corrieron, y se encontró un espacio para el gorrión.

En el claro apareció una liebre:

— ¡Escóndanme! - gritó. - ¡Sálvenme! ¡Me persigue una zorra!

— Me da pena la liebre, - dijo la hormiga. - Corrámonos un poco más.

Apenas escondieron a la liebre, llegó la zorra:

— ¿Han visto a una liebre? - preguntó.

— No, no la hemos visto.

La zorra se les acercó, olfateó:

— ¿No se escondió aquí?

— ¿Por dónde? ¡Aquí no hay espacio!

La zorra batió la cola y se fue.

Al momento la lluvia terminó y salió el sol. Todos se asomaron desde debajo del hongo y se alegraron. Sólo la hormiga se quedó pensativa y dijo:

— ¿Cómo así? Antes yo sola estaba apretada, ¡pero ahora se encontró espacio para todos los cinco!

— ¡Croak-croak!.. ¡Croak-croak! - se rió alguien.

Todos miraron: en el sombrero del hongo había una rana y se reía a carcajadas:

— ¡Eh, ustedes! El hongo…

Pero no terminó su frase u se fue. Todos miraron al hongo y se dieron cuenta por qué al comienzo sólo uno estaba apretado, y al final cupieron todos.

¿Y ustedes adivinaron por qué?

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