Cansada de ser feliz

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El guardia de un banco

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A veces me entretengo pensando en qué pasaría si el guardia de un banco tuviera que usar sus armas.

Siempre me asombraba el tamaño y calibre de las armas que tienen los señores de un banco que están al lado de los cajeros automáticos. No es una pistola, ni un rifle, sino más bien se parece a un lanzacohetes portátil. Si tuviera uno en me daría susto utilizarlo como es debido. Creo que terminaría corriendo por el banco y pegando a los delincuentes en la cabeza con ese tronco metálico.

Pues, …el guardia está en su puesto con el “tronco” en las manos. Entran corriendo tres ladrones con pasamontañas negras con el fin de atracar el banco. El guardia sin demora levanta su arma, la pone en el hombro derecho y empieza a apuntar. La “bazuca” es tan pesada que le dificulta aguantar el dolor en las rodillas. Con el dedo temblando de tensión el guardia hala el gatillo y dispara. En el mismo momento e culatazo le pega tan duro que el señor termina volando hacía atrás. Los demás están completamente ensordecidos con el disparo. El proyectil cohete vuela, abre la pared del banco y se cae en el barrio vecino. En el lugar donde antes había un barrio se forma un embudo gigante y la onda explosiva despierta a las pacas tectónicas que empiezan a moverse y comienza un terremoto.El ejército interpreta mal el disparo y empieza una operación militar que provoca el pánico en todo el país acompañado de temblores y disparos. EL gobierno de los EE. UU. se pone nervioso por no entender qué pasa. Por si acaso activan su programa atómico que, en su lugar, hace preocupar gobierno ruso que llama a un concilio militar, en que deciden, por si acaso, disparar a los estadounidenses.

Así de peligroso en un arma de un guardia de un banco colombiano.

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