Cansada de ser feliz

Bienvenidos a mi flujo de conciencia

Dentista

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Ahora los dentistas no me asustan, pero antes me daban mucho miedo. Siempre lloraba en el consultorio dental. Pero no creo que fuera por el dolor o lo incomodo. Mayormente lloré porque los adultos me decían que no iban a hacerme nada, sólo mirar. Pero después me metían el torno en la boca o las pinzas de extracción. Entonces empezaba a llorar de ofensa porque ya no podía creer a nadie y ni a mi propia madre, porque todos me mentían. Y después de salir del consultorio lloraba aún más porque siempre me preguntaban por qué lloraba si no había pasado nada. Por eso pienso que es mejor decir la verdad a los niños, para darles así la oportunidad de prepararse psicológicamente y para que luego se sintieran orgullosos de haber superado el dolor, en lugar de llorar pensando que los adultos son unos mentirosos.

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